
¿Se preguntan los europeos cómo los vemos los argentinos cuando se están “yendo al bombo”? ¿O acaso es solamente la debilidad argenta de contrastarse con su eterno “quiero y no puedo”?
¿Dónde están aquellos detractores que tan frecuentemente se preocupan por cómo nos ve el periódico de España, el canal periodístico de Italia, el programa de radio de Alemania u otros medios de comunicación del otro lado del mapa?
¿Los europeos tendrán envidia de ver cómo en un espacio público latinoamericano se convocan más de dos millones de personas llenas de alegría –por haberse sacado a ellos de encima—? Y todo esto mientras los suyos se enteran de que compraron “espejitos de colores” (para mayor comprensión ver: menemismo) durante más de una década.
Gracias a la caída circunstancial del euro y del mercado consumista que se alzó (1) rodeando el efímero imperio —que el antiguo continente quiso moldear para enfrentar a los belicosos anglosajones de las tierras nórdicas americanas—, muchos locales miraron a un costado durante estos días y consideraron que la revolución de 1810 fue una buena alternativa, después de todo.
No obstante, el ala más conservadora y tradicionalista mantuvo su férrea posición y sostuvo que “aunque sigan pasando los años, ya los vamos a coger”, a lo que algunos cajetillas reaccionaron sorprendidos por las fuertes declaraciones provenientes de uno de los miembros del ala, que resultó ser oriundo de Madrid. A esto, el “gallego” agregó, “ya cogieron el mando muchos ineptos que malvendieron esa patria, nosotros volveremos ansiosos y airosos ya no a cogerlos con empresitas como Repsol, Telefónica y otras”, sentenció el español, “volveremos, ¡pero a follarlos!, ¡a por culo joder!”.
Nunca se supo de dónde salió este gilipollas altanero, pero mantuvo encendidas algunas esperanzas realistas que parecían haberse apagado hace ya unos 200 años. Así habrían fantaseado los contrarrevolucionarios con algunas imágenes del bicentenario patriótico:
ESPAÑOLA. Así se habría visto la 9 de Julio, se llamaría “La Generalísima”.
MAL GUSTO. Con ese calificativo algunos adjetivaron al Cabildo de “la furia”.
TECNICOLOR. Hasta las abuelas podrían lucir los colores ibéricos.
(1) Notar el uso del oxímoron “caída… que se alzó" (buscar después el término "oxímoron" en un diccionario o en la web de la Real Academia Española , si les place).
"Craneando a full": "La noche entera"
















