ABUNDANTES. Así hubiesen sido los gritos de las señoritas al presenciar esta manifestación cuasi escatológica.
“NADA MAL, EH…”. Así dicen los allegados al capito porteño que se hubiese pronunciado el “Mauri” luego de aceptar: “Se los veía peludos… pero tenían menos celulitis que el de la nena que me estoy comiendo ahora”, en referencia a las posaderas —al viento— escocesas.Todo esto terminó siendo un bosquejo de cómo se hubiesen suscitado los hechos de no ser por el —pulcrísimo, casi asqueroso— accionar de la maestra de protocolo y ceremonial Eugenia de Chicoff, quien habría asegurado que: “Esto ya excede los límites protocolares de las reglas del buen arte. Una cosa es apuntar con una 22 a un empresario para negociar las ganancias marginales. Otra cosa es encañonar, golpear y maltratar a la gente de una institución para que no salga a la luz que la inflación nos está penetrando en lo más hondo de nuestro… bolsillo, claro. Ahora, andar mostrando las nalgas de forma pública es un hecho escandaloso, cuya magnitud podría traer repercusiones escalofriantes –por estar haciéndolo con las bajas temperaturas de mayo—” concluyó.
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Minutos después de estas declaraciones, la jefa máxima de la nación habría puesto coto a la logística de sus asesores (el “Guille” y el “Bigotes”) al aclarar que: “Ya bastantes papelones pasé cuando mencioné que la carne de cerdo es mejor que el Viagra y cuando los mandé a todos a comer merluza como para que, encima también ahora, les haga tragar esos upites malolientes. ¡Aborten, salames pianta-votos!”.
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Autor: Joan
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Correctora de textos: "La Maga"
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Su intelectualidad me esta matando Mr. Joan, su prosapia para dejar constancia que nos esta yendo para el cul..., y que si no cambiamos de rumbo, andaremos en círculos viciosos insuperables..., Ay!!! Joan... Usted es un genio.
ResponderEliminarEspero ansioso su próximo comentario.
El problema no es la celulitis, el drama es si los llega a afectar el meteorismo.
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